En una pacífica isla, Alan y Charlie tratan de encontrar un tesoro escondido durante la Segunda Guerra Mundial.
Crítica
Puntuación del crítico: 9
Una de las películas de mi infancia y particularmente mi favorita del tándem Spencer-Hill. Divertidísima, entrañable, cálida, encantadora. No soy capaz de recordar la cantidad de veces que la vi en mi niñez, pero aseguro que fueron muchas. Esta misma mañana la he recuperado y he pasado un gran rato con sus inolvidables personajes. Genial toda la parte en el barco, con Terence Hill robándole la comida a Spencer, su llegada a la isla, los frikis que la habitan (impagable Lulú y el soldado japonés) y las peleas contra los piratas y los mafiosos. La banda sonora, como siempre en estas películas, es inmejorable (incluso me gusta más que la de Y si no, nos enfadamos). Genial.
Davis
Ficha de Película enviada por DAVIS el 24 de Septiembre de 2005
«Bud es como los personajes que interpreta en las películas: un hombre de aspecto terrible, de fuerte carácter, pero con un corazón de oro. Pesa 150 kilos. 150 kilos de humanidad y bondad». Terence Hill
Bud Spencer, de verdadero nombre Carlo Pedersoli era hijo de un industrial del acero, el joven Carlo ingresó en la Escuela de Ciencias Químicas. Tras licenciarse, decidió estudiar Derecho.
Fue campeón de Italia en los 100 metros libres, y representó a su país en los Juegos Olímpicos de Helsinki en 1952 y de Melbourne en 1956 en las especialidades de natación y waterpolo.
Pero para Carlo, el atletismo exigía demasiados sacrificios, ya que le gustaban demasiado la comida, la bebida y las chicas. Empezó a engordar y decidió cambiar de vida.
Pero su verdadera oportunidad llegó en 1967, cuando su amigo Giuseppe Colizzi le ofreció protagonizar la película: "Tu perdonas... yo no". Carlo le pidió 400.000 pts. y Colizzi aceptó, siempre y cuando aceptara rodar una segunda película.
Le aconsejaron que empleara un nombre que sonara a anglosajón y eligió Bud Spencer. Bud por la cerveza y Spencer por su actor favorito, Spencer Tracy.